Jueves Santo: "Háganlo en memoria mía"

El día de hoy tenemos que felicitar a nuestros amigos sacerdotes. Es su día. Sin embargo, vale la pena recordar, ¿qué los hace tan especiales? Si uno lo piensa bien, en tanto bautizados, todos los hijos de Dios tenemos la obligación de hacer como Cristo y santificar al mundo, gobernar al mundo y decir la verdad. En efecto, estos tres “oficios” conforman el mandato misionero de llevar la buena nueva del Evangelio a todas las naciones. Evangelizar no es sólo repetir el Kerigma como si fuese una fórmula. Hay que vivirla y hacer de nuestra vida oficio de santificación en cada uno de nuestros actos; buscar que haya salud salvífica en cada momento de nuestras vidas. Esto significa santificar.


Pero también hay que corregir amorosamente a quienes nos han sido encargados. Eso significa gobernar: enseñar con afecto a nuestros hijos, a nuestros cónyuges, a toda la gente que trabaja con nosotros. También es nuestra obligación misionera profetizar, esto es, decir la verdad, ser siempre verdaderos no sólo en torno a confesar que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre: en cada hecho de nuestra vida ser honestos, gente de La Verdad. Entonces, si todos los bautizados santificamos, gobernamos y profetizamos ¿qué tiene de especial un sacerdote?


La respuesta está en el misterio de este día santo, el jueves santo. Sólo los sacerdotes instituidos por Cristo como tales desde antes de la creación del mundo son capaces de configurarse con Jesús y traer a presencia su Cuerpo y su Sangre: la Eucaristía. Hoy que celebramos la institución del sacerdocio necesitamos recordar también la institución del Santísimo Sacramento. Son dos realidades complementarias que Dios, en su infinita sabiduría creo al mismo tiempo y al mismo tiempo instituyó. Y confesamos (profetizamos) que ambas realidades están unidas desde el inicio del mundo.


Jesús usa pan para salvar porque El es “Pan de vida.” Usa vino porque Él es “la Vid verdadera.” El fruto de la tierra se vuelve en manos de nuestros sacerdotes alimento de redención. Si el mundo se desplomó lejos de la Gracia de Dios por una manzana, la salvación viene del Pan de la Eucaristía que emerge de las manos de nuestros curas. Este hecho invita también a los sacerdotes a reflexionar en torno a lo importante y profundo de su divino oficio. Haber sido transformados ontológicamente por Voluntad del Padre para configurar la Carne y la Sangre del Hijo no es un privilegio, es un dulce carga. Nadie está más obligado que nuestros sacerdotes para cumplir los oficios del bautizado: santificar, gobernar y profetizar. Hay que pensar en ello hoy que nos acerquemos al Santísimo Sacramento y hoy que digamos a nuestros amigos o familiares sacerdotes: felicidades en este día tan especial.







Destacados
Más Noticias
Archivo
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • Facebook - círculo blanco
Mística de los 555

Actos de piedad

ActItudes de vida

Actos de caridad conciente

 

Vocaciones

Sacerdotes

Diáconos

Seminaristas

Laicos solteros

Matrimonios asociados

Personas afiliadas espiritualmente

2018 Instituto Secular Voluntas Dei || Distrito en Formación de Chile || +56 33 2 311 010 || contacto@voluntasdei.cl