Domingo de Ramos de la Pasión del Señor

Como todos sabemos hoy es domingo de ramos, con esta celebración comenzamos el periodo más importante para nuestra Iglesia y la cristiandad mundial, la Semana Santa.

Hace exactamente un mes llegó desde México un nuevo seminarista a nuestra casa de formación Nuestra Señora de la Anunciación, él viene a concluir su formación para así poder ser ordenado sacerdote. Hoy nos comparte su reflexión de Domingo de Ramos:

Con la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un burrito, entramos todos al misterio de la Pasión de Cristo. Esta entrada nos resulta particularmente misteriosa en este año en que la enfermedad del COVID-19 nos muestra lo frágiles que somos; tanto que necesitamos de este rey humilde que, como profetizó Zacarías, no entra a la Ciudad Santa montado en caballos blancos y seguido de una milicia abrumadora; no. Lo hace montado en un animal humilde y saludad por niños, mujeres y hombres de buena voluntad. Este año las iglesias han estado vacías en el mundo; no ha habido procesiones, las calles están silenciosas. No han sonado las trompetas ni hay tambores. Tal vez en este hecho el Señor nos pide una conversión; la conversión de la humildad. No es casual que esta terrible enfermedad haya sacudido al mundo en Semana Santa, porque nada, en Dios, es casual.

En la lectura de hoy destaca el hecho de que Nuestro Señor sabe que va a ser entregado. Sabe también que El Padre así lo desea para limpiarnos de culpas. Unidos al Sacrificio que Jesús está por hacer, podemos realizar con Cristo el único Sacrificio que realmente puede aceptar El Padre, el sacrificio del más puro de corazón. Como se sabe, San Ignacio nos proponía leer el Evangelio buscando encontrar nuestro lugar en él. ¿Quién soy yo en este Evangelio? ¿Soy uno en la multitud que exalta al Señor para olvidarlo después? ¿Acaso uno de los discípulos que no pueden velar con Nuestro Señor? ¿Soy Judas? ¿Pedro?

Y Jesús, ¿quién es? ¿Lo vemos hoy por hoy en los enfermos, en los necesitados de nuestro apoyo? Es verdad que la cuarentena es un acto de responsabilidad, pero gracias a la tecnología, podemos estar en contacto con los más necesitados. ¿He llamado a alguna persona que esté sola? Vamos, ¿al menos le he enviado un pequeño mensaje? Un punto importante en el Evangelio de hoy es la obediencia de Jesús. Él que es Hijo De Dios, que nació en el Seno del Padre, suplica, “si es posible, que se aleje de mí este cáliz.” Y sin embargo Jesús aprende, en su calidad de verdadero hombre, la obediencia. ¿Cómo obedecemos al más importante de los mandamientos que es el del amor al prójimo? Vale la pena preguntárnoslo hoy que hemos entrado con Jesús hacia el destino De la Cruz que es nuestra salvación porque más allá, lo sabemos, está la tumba vacía: la Resurrección.


Destacados
Más Noticias