Pablo VI, Santo

SAN PABLO VI LA ALEGRÍA DE LA IGLESIA EN SU PROCLAMACIÓN COMO SANTO


Queridos hermanos: Hoy 14 de octubre el Papa Francisco ha proclamado santo al Pontífice Pablo VI (Giovanni Battista Montini, 1897-1978). Todos festejamos alegres este acontecimiento de Iglesia y con particularidad nosotros quienes hemos sido llamados a vivir la experiencia del encuentro con Jesús en la vocación de Seglares Consagrados.


Fue el Santo Padre Pablo VI impulsor de los Institutos Seculares, a los que acompañó con especial atención y dedicó varios e importantes discursos y homilías para orientar el verdadero sentido de la “consecratio mundi” llamándolos “alpinistas del espíritu”.


En la homilía de la Santa Misa de su canonización el Papa Francisco recordó a Pablo VI trayendo a la memoria sus palabras: “El santo Papa Pablo VI escribió: «Es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad de conocer la alegría, de escuchar su canto» (Exhort. ap. Gaudete in Domino, Sobre la Alegría cristiana, 9).


Jesús nos invita hoy a regresar a las fuentes de la alegría, que son el encuentro con él, la valiente decisión de arriesgarnos a seguirlo, el placer de dejar algo para abrazar su camino. Los santos han recorrido este camino”. “Pablo VI lo hizo, siguiendo el ejemplo del apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres. Pablo VI, aun en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús.


Consideramos propicio este momento para recordar algunas de sus enseñanzas magisteriales, dirigidas a los Institutos Seculares:


“CONSECRATIO MUNDI” Y “ALPINISTAS DEL ESPÍRITU”

“Y tendréis así un campo propio e inmenso en que dar cumplimiento a vuestra tarea doble: vuestra santificación personal, vuestra alma, y aquella "consecratio mundi", cuyo delicado compromiso, delicado y atrayente, conocéis; es decir, el campo del mundo; del mundo humano, tal como es, con su inquieta y seductora actualidad, con sus virtudes y sus pasiones, con sus posibilidades para el bien y con su gravitación hacia el mal, con sus magníficas realizaciones modernas y con sus secretas deficiencias e inevitables sufrimientos: el mundo. Camináis por el borde de un plano inclinado que intenta el paso a la facilidad del descenso que estimula la fatiga de la subida”.

“Es un camino difícil, de alpinista del espíritu. Mas en este vuestro atrevido programa, recordad tres cosas: vuestra consagración no será sólo un compromiso, será una ayuda, un sostén, un amor, una dicha, a donde podéis recurrir siempre; una plenitud que compensará toda renuncia y que os dispondrá para aquélla al servicio y al mismo sacrificio si fuere necesario”.


SÍNTESIS ENTRE CONSAGRACIÓN Y SECULARIDAD

“Si nos preguntamos cual ha sido el alma de cada Instituto Secular qué ha inspirado su nacimiento y desarrollo, debemos responder: el anhelo profundo de una síntesis; el deseo ardiente de la afirmación simultánea de dos características:


- La total consagración de la vida según los Consejos Evangélicos,

- La plena responsabilidad de una presencia y de una acción transformadora desde dentro del mundo para plasmarlo, perfeccionarlo y santificarlo. Por un lado, la profesión de los Consejos Evangélicos –forma especial de vida que sirve para alimentar y testimoniar aquella santidad a que todos los fieles están llamados-, es signo de la perfecta identificación con la Iglesia, mejor, con su Señor y Maestro y con la finalidad que Él le ha confirmado. Por otro lado, permanecer en el mundo en señal de la responsabilidad cristiana del hombre salvado por Cristo, y, por tanto, enseñando en “iluminar y ordenar todas las realidades temporales…, a fin de que se realicen y prosperen según el Espíritu de Cristo, y sean palabras del Creador y Redentor”.


ASUMIR LAS PROPIAS RESPONSABILIDADES ANTE EL MUNDO

“El magisterio pontificio no se ha cansado de hacer un llamamiento a los cristianos, especialmente en los últimos años, a que asuman eficaz y lealmente las propias responsabilidades ante el mundo.Esto es tanto más necesario hoy, cuando la humanidad se encuentra en una encrucijada de su historia. Está surgiendo un mundo nuevo, los hombres andan a la búsqueda de nuevas formas de pensamiento y de acciones que determinarán su vida en los siglos venideros. El mundo cree que se basta así mismo, que no necesita ni la Gracia Divina, ni la Iglesia para construirse y para expandirse; se ha formado un trágico divorcio entre la fe y la vida, entre progreso técnico científico y crecimiento de la fe en Dios vivo. No sin razón se afirma que el problema más grave del desarrollo presente es la relación entre el orden natural y el orden sobrenatural”.


LA FORTALEZA Y NECESIDAD DE LA VIDA ESPIRITUAL

“Cada uno de vosotros se beneficia ciertamente de la ayuda de su Instituto, por las orientaciones espirituales que él le da, pero sobre todo por la comunicación entre los que comparten el mismo ideal bajo la dirección de sus responsables. Y, sabiendo que Dios nos ha dado su Palabra, el que está consagrado se pondrá más regularmente a la escucha de la Sagrada Escritura, estudiada con amor y acogida con espíritu purificado y disponible para buscar en ella, como también en la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, una interpretación exacta de su experiencia cotidiana que vive en el mundo. De modo especial, apoyándose en el hecho mismo de s consagración a Dos, él se sentirá comprometido a secundar los esfuerzos del Concilio en favor de una participación cada vez más íntima en la Santa Liturgia, consciente de que la vida litúrgica bien ordenada, bien integrada en las conciencias y en las costumbres de los fieles, contribuirá a mantener vigilante y permanente el sentido religioso en nuestra época, y a procurar en la Iglesia una nueva primavera de la vida espiritual”.


TESTIGOS DEL ANUNCIO GOZOSO

“Queridos hijos e hijas: como veis, vuestro campo de acción es muy vasto. La Iglesia espera mucho de vosotros. Necesita vuestro testimonio para comunicar al mundo, hambriento de la Palabra de Dios aún en los casos en que nos está consciente de ello, el “anuncio gozoso” de que toda aspiración auténticamente humana puede encontrar cumplimiento en Cristo. Sabed estar a la altura de las grandes posibilidades que os ofrece la Providencia Divina en este final del Segundo Milenio del Cristianismo”.


CON LA INTERCESIÓN DE MARÍA

“Por mi parte, renuevo mi oración al Señor por la intercesión maternal de la Virgen María, para que os conceda en abundancia sus dones de luz, sabiduría y resolución en la búsqueda de los caminos mejores para ser entre los hermanos y hermanas que están en el mundo, testimonio viviente de Cristo e interpelación discreta y a la vez convincente para que acojan su novedad en la vida personal y en las estructuras sociales”.


Que el agradecimiento a Dios por la canonización de Pablo VI sea estímulo permanente para reflexionar sobre su Magisterio y renovar el sentido de nuestra especial consagración a Dios vivida en medio del mundo.


Por: Elvirita Barceló Bolívar (Cmis-int.org)



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